¿Usted sabe identificar a un profeta verdadero?
ComenzarFalso. La profecía es un don concedido por el Espíritu Santo a los hombres, consiste en recibir un mensaje directamente de Dios y llevarlo a las personas. Ese mensaje puede consistir en orientaciones, advertencias o estímulos. Profeta es, por lo tanto, alguien que llega a ser portavoz de Dios, no necesariamente alguien que logra ver el futuro.
Falso. La Biblia enseña que los dones concedidos por Dios, inclusive el de profecía, existirán hasta el regreso de Cristo, cuando ya no serán necesarios (1 Cor. 13:8-12).
Verdadero. La función principal de un profeta es transmitir el mensaje de Dios, y no hacer predicciones. Pero, cuando las hace, deben tener un cumplimiento exacto. Moisés aclara:“¿Cómo saber si el mensaje viene del Señor? (Deut. 18:21, 22).
Falso. A pesar de que la Biblia es el resultado más notable de la actividad de los profetas, ese no es el único medio por el cual ellos se manifiestan. Diversos profetas mencionados en las Escrituras no escribieron ninguna parte de la Biblia. Entre ellos podemos citar: Natán, Gad (1 Crón. 29:29), Ahías, Iddo (2 Crón. 9:29), Semaías (2 Crón. 12:15), Jehú (2 Crón. 20:34) y Hosa (2 Crón. 33:19).
Verdadero. Todos los profetas falsos a lo largo de la historia hablaron de manera equivocada sobre Cristo. Para algunos, él era uno de los espíritus que emanan de Dios, y no un ser humano real. Para otros, Jesús fue un gran maestro, pero no verdaderamente Dios. El apóstol Juan, sin embargo, declara que el profeta debe enseñar la verdad acerca de Cristo (1Juan 4:1-3). Un profeta debe reconocer que Cristo es tanto Dios como hombre (Juan 1:1, 14).
Verdadero. Aunque las enseñanzas de un profeta sean importantes, los resultados prácticos de su mensaje también deben ser analizados. El profeta verdadero debe ayudar a otras personas a desarrollar una relación más íntima con Cristo y a comprender mejor las enseñanzas bíblicas.
Falso. De tiempo en tiempo, Dios escogió tanto a hombres como a mujeres para ser portadores del don profético. La Biblia relata la existencia de siete profetizas: María (Éxo. 15:20), Débora (Jue. 4:4), Ana (Luc. 2:36) y las cuatro hijas de Felipe (Hech.21:8, 9). En el período pos bíblico otras mujeres también recibieron el don de profecía, como Elena de White, quien durante 70 años de ministerio recibió más de dos mil visiones y sueños y escribió más de 100 mil páginas destacando la Biblia como la base de fe y práctica.
Falso. El don de profecía no debe superar las Escrituras o agregar algo a ellas, siendo que el canon sagrado ya está completo. Su objetivo es destacar la Biblia como la base de fe y práctica, explicar sus enseñanzas y aplicar sus principios a la vida diaria. Un profeta necesita estar en plena armonía con las enseñanzas de la Palabra de Dios, porque el Espíritu Santo, que habla a través de los profetas, jamás se contradice (2 Ped. 1:20, 21).
Verdadero. Esa es una de las características de los verdaderos profetas según la Biblia (Dan. 10:7-10). Sin embargo solo la presencia de fenómenos físicos no es prueba suficiente del verdadero don de profecía, pues Satanás también opera señales (Éxo. 7:9-12).
Verdadero. Además de ser portavoz de Dios, el profeta debe tener una vida coherente con su mensaje, porque “todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos” (Mat. 7:17). El verdadero profeta debe vivir según la voluntad de Dios y llevar a otros a hacer lo mismo.